El nuevo en la oficina

Estos son los básicos para poder insertarte adecuadamente a una oficina y dejar de ser “el nuevo” en cuestión de días:

 

Primero las obligaciones. Debido a que eres la persona de recién ingreso, eres el  blanco perfecto para que la gente se acerque a ti y te cuente sus problemas con los jefes o las carencias de la oficina. Evita prestar atención a comentarios sin importancia, mordaces y con connotación de  chisme. Tienes tres meses para empezar a dar resultados, así que sé consciente de realizar tus tareas y no involucrarte en las del resto.

 

Analiza el ambiente. Un trabajo nuevo es un  universo  de personalidades, hábitos, códigos y reglas desconocidas. Sólo debes dar tu opinión cuando sea solicitada, o si lo que se está discutiendo es una tarea a tu cargo. Apenas llegues a esa empresa, date el tiempo para conocer el funcionamiento interno del grupo; eso permite adaptarse más rápido.

 

Aprende a alejarte. Es indiferente si llevas dos días o tres meses en el empleo; una regla de oro es evitar a las personas que amen los chismes. Evita sumarte a la tentación de hablar mal de otros o cuestionar su trabajo frente a empleados que se distinguen por empezar comentarios negativos. Nunca se sabe quién será el destinatario final de esa conversación de pasillo y nadie quiere transformarse en  ése  que todos señalan.

 

Toma tu tiempo. Las relaciones profesionales no se construyen en semanas, así que no es necesario forzar la situación. Si te propones acercarte a cierto grupo, empieza por conocer sus intereses y acabarán integrándote. Memoriza los nombres y las situaciones o expresiones que agraden o moleste a esas personas y da tus comentarios si te lo piden, pero cuidado: sé prudente con la información que aportes, así tu criterio se toma con interés desde el principio. Los primeros días, más que hablar, te conviene escuchar. 


© 2012 | Sitio desarrollado por PostelNet.