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Al momento de acudir a una entrevista, es muy importante tener un aspecto prolijo y cuidado, ser puntual, pero también es importante no llamar la atención. Tanto el maquillaje excesivo como el perfume en abundancia, no son recomendables a la hora de presentarse a una entrevista.
Caminar decidido y saludar sonriendo el interlocutor es un signo importante de confianza en uno mismo. No se debe mascar chicle en ese momento, ni comer caramelos y el celular debe mantener apagado. El entrevistador debe sentir que toda la atención está centrada en la conversación. Se debe ser positivo y seguro en todo momento, evitando el exceso de ansiedad. También es recomendable mantener una conversación cordial y mostrarse suelto durante la entrevista.
Al momento de sentarse, se debe ser cuidadoso y no adoptar posturas incómodas o inadecuadas. Lo aconsejable es sentarse apoyando toda la espalda en la silla con las piernas separadas y los brazos sobre la mesa o silla, o bien, se pueden cruzar las piernas de un modo cuidadoso.
Lo ideal es que las manos estén siempre visibles, utilizarlas lo justo y necesario, ya que el excesivo uso de ellas, hablan de la falta de vocabulario, y el poco uso, hablan de una postura reprimida e insegura. Tampoco se deben esconder las manos con los puños del pulóver o la camisa, porque denotan inseguridad.
La mirada debe ser frontal al entrevistador, sin mantener una mirada fija a los ojos por mucho tiempo porque puede resultar un tanto agresivo. En cambio, el hacerlo por momentos será sincero y hablará de la transparencia de la persona.
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