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El nombre de tu mascota, tu gusto por las comidas orientales o el color de la pintura de tu sala de estar son datos absolutamente extra en tu currículum. No son datos valederos, que determinen tus mejores chances de ser contratado para un puesto laboral. Sin embargo, algunos otros datos que sí den nota de tus aptitudes y dinámicas conductuales pueden ser la clave para la obtención de un mejor cargo o puesto.
La inclusión de datos anexos dependerá, en gran medida, del perfil buscado. Por ello, lo mejor es investigar un poco sobre el perfil general de la empresa contratadora, para determinar sus propios gustos y estilos, y luego sobre el perfil buscado, según los requisitos del cargo laboral.
Para un cargo administrativo contable, quizás, no consideres importante mencionar que participas de un deporte en equipos. Sin embargo, tu participación denotará tu disposición para el trabajo en equipo. También, por ejemplo, las actividades que denoten creatividad, inventiva y practicidad en el actuar suelen ser detalles por demás apreciados hasta para los cargos laborales menos relacionados a ello, a simple vista.
Si eres amante de la degustación de aceites de oliva, y lo agregas a tu currículum, puede que esto no sea un dato significativo para el seleccionador o el head hunter. Pero quizás sí lo sea tu gusto por la investigación de lenguas muertas como hobby… en especial, quizás, para un cargo que denote altos niveles de investigación y búsqueda de recursos.
Una vez reconocido el perfil de la empresa y el perfil del puesto laboral buscado, debes determinar qué datos anexos incluirás en tu currículum. No exageres en los detalles, dejando espacio y libertad para ampliar luego en una posible entrevista. Sin embargo, sí debes ser específico. Por ejemplo, colocar “Miembro del equipo de rugby municipal” puede ser interesante, mientras que “Capitán del equipo municipal de rugby, campeón de la última temporada” lo será más aún. Sin embargo, especificar en exceso con “Capitán del equipo de rugby municipal, luego de cuatro años de participación en el equipo y abandono del deporte debido a una lesión en la rodilla derecha” será una inclusión inadecuada, y un aporte excesivo de datos.
La fotografía.
La foto que incluyen en el currículum puede ser un detalle a favor… o también en contra. La foto puede mejorar tu apariencia, en especial importante para cargos de contacto con el público, con consumidores (en persona), con proveedores o con representantes de otros rubros de interés empresarial, como encargados de los medios de comunicación, entidades estatales y demás. En cargos de accionar interno, sin embargo, quizás la fotografía sea un dato anexo. De hecho la tendencia actual, según las disposiciones anti discriminación, recomiendan que los currículums no deben de llevar la imagen del candidato.
Si el aviso pide una fotografía, incluye una que sea adecuada. Debe ser una fotografía que muestre tu rostro en una pose sonriente, sin excederte, de buen humor y bien presentado, dejando de lado las fotografías serias que incluyes en el pasaporte o en la cédula de identidad. Evita las fotografías en poses reveladoras, con atuendos ceñidos o con demasiados “atributos” a la vista.
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